¿Pastilla azul o pastilla roja?




En una escena de Matrix, la película de los hermanos Wachowski, Morpheo le da elegir a Neo un hacker en busca de algo que no sabe muy bien que es, entre la pastilla azul (vivirá cómodamente pero no sabrá quien es) y la roja (sufrirá pero sabrá la verdad sobre la realidad). Numerosas encuestas realizadas desde la película han mostrado siempre una abrumadora mayoría a los que hubieran elegido la pastilla azul si tuvieran que decidir ante esa elección.

La mayoría de los habitantes de los países occidentales podrían haber consumido la pastilla azul, incluso todos los frascos disponibles. No les interesa saber que comemos, ni entender que para que encendamos la luz se esté matando gente en Oriente Medio, ni en que consiste la aberración del sistema de industrialización en la época de la globalización, ni siquiera que podemos estar en la antesala de una extinción masiva de la biodiversidad. Prefieren seguir consumiendo sus 4 horas de televisión per cápita cada día, evadirse en sus cortos fines de semana y consumir un viaje low cost en cualquier destino de moda del mundo para poder sacar su reportaje fotográfico correspondiente dos semanas al año. 

El sistema les tiene ocupados trabajando como posesos para poder consumir hasta morir, y si es con créditos pueden recibir un bono extra por su ejemplaridad. El sistema de promoción planetaria se encarga de contarles lo afortunados que son, les crea el miedo a lo mucho que pueden perder y les traza el camino a seguir. Si algo no funciona en sus líneas de programación, no pasa nada, para eso están los loqueros y la amplia gama de pastillas para tranquilizarlos y que puedan tener una existencia más cómoda.

Cualquier pensamiento alternativo es tachado de locura o de cosas para hippies. Cuando entras en temas tan básicos como la velocidad a la que extraemos recursos naturales de la naturaleza, que no le da tiempo a regenerarlos, o como la devolvemos residuos y contaminación, que tampoco es capaz de absorber, todos recurren a cerrar los ojos y a comentar que alguien ya se inventará algo para resolver el problema, y te preguntan que si lo que quieres es que volvamos a la Edad Media. 

Creemos en la tecnología y en su desarrollo en cooperación, pero también en el decrecimiento como opción para reequilibrar un mundo creado por el hombre blanco condena a la pobreza a una parte significativa de la población humana, destruye la biodiversidad y se condena a si mismo a grandes tasas de infelicidad. 

Cuando se habla de decrecimiento habría que especificar que no implica otro objetivo que el de conseguir crear un estilo de vida con cero emisiones, que consuma recursos al nivel que se puedan regenerar y que los residuos y la contaminación que produzcan sean totalmente neutralizados. Este pensamiento se basa en una opción personal, implicando una segregación paulatina del sistema en su más amplia descripción. Puede ser que éxito llamará a más éxito y será un movimiento imparable, hasta un punto que cuando sea mayoritario exigirá a los de la pastilla azul que compensen a los que viven sin destruir diversidad con una ecotasa que permita convertir sus consumistas vidas en cero emisiones.

Evidentemente en la actualidad el problema está en los bordes de la campana, en ese 20 % que consume el 86 % de los recursos y ese 20 % que vive en la miseria, pero en un medio plazo, si el mundo del hombre blanco del siglo XXI, basado en el pensamiento calvinista con fuertes matices sionistas, sigue colonizando culturalmente al resto de la humanidad, el problema será considerablemente más grande, reforzando las tesis del decrecionismo.

Tras entender un poco mejor la vida de los off the grid 12 x 12, tras leer el libro de Powers, entendemos la conexión de algunos aspectos clave de la vida que nos ha tocado y entendemos como se puede cambiar. El mundo plano del hombre blanco que enguye como un agujero negro a las otras culturas, leguas, ecosistemas, nadie sabe donde puede terminar, si en una catástrofe o en la generalización del consumidor robot, pero mientras seguimos reflexionando, intentaremos seguir borrando las líneas de código que nos han grabado cuando nacimos en el mundo de los hombres blancos cuando nos dieron la pastilla azul, y mientras tanto, nos llena de vida ver a esos segregacionistas del sistema, en pleno corazón del imperio, que trabajan 2 horas al día, viven sin emisiones y son felices.



1 comentario:

  1. a los que tenemos niños os recomiendo el libro de "El arca de los barbapapás", una forma muy sencilla de ver y explicar a nuestros hijos, cómo estamos destrozando nuestro planeta, la biodiversidad, la naturaleza y a nosotros mismos, sabiendo que hay una alternativa, por la que todos deberíamos optar antes de que sea demasiado tarde y no haya vuelta atrás.

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